Cuaderno X

Carlitos

Era de noche.

Venía caminando.

Aturdido.

Acababa de llamarla desde un teléfono público.

Nadie atendió.

Había llegado a vivir a Montevideo por ella.

Ya no estaba conmigo.

Sentado en un murito había un viejo.

Barba larga y blanca.

Desalineado.

Rústico.

Le pidió un cigarro a alguien que pasaba.

Lo rebotaron.

Cuando me acerqué, saqué uno y se lo di.

—Me leíste la mente —me dijo con un tono medio teatral.

—No —le dije—, te vi recién.

Tomó el cigarro y me agarró la mano.

Fuerte.

Tenía los dedos ásperos y sucios.

Olía fuerte.

Me miró fijo a los ojos.

—Calma —me dijo—. Cuando sientas el vértigo de lo infinito, no tengas miedo porque puede hacerte replegar en vez de hacerte salir adelante.

Quedé mirándolo.

Me soltó la mano.

—Andá —me dijo.

Carlitos se llamaba.

Con los días, su murito se volvió mi parada habitual.

Yo llegaba de cantar en los ómnibus.

Muchas veces contrariado.

Le hablaba rápido.

Él me escuchaba sin apuro.

Fumaba.

Le daba besos a la cajita de vino.

Una tarde pasó una gurisa que yo conocía.

Me saludó y se detuvo.

A mí me costó bajar para responderle.

Intenté conversar unos segundos.

Cuando se fue, el viejo me increpó:

—¡Sos un boludo! No te esfuerces. Si no te entienden, que no te entiendan.

Una noche, ya tarde, estaba solo en la pensión.

Tenía hambre.

Prendí la garrafa.

Puse una olla con agua.

El agua no hervía.

Tiré los fideos igual.

Al rato, la tenue llamita azul se apagó.

Se había terminado el gas.

Los fideos quedaron flotando.

Duros.

En el agua tibia.

No me importó.

Salí a la calle.

No andaba nadie.

Me senté en el cordón de la vereda.

El frío me pasaba por el pantalón.

La noche quieta.

No pensaba en nada.

Al rato miedo.

Me faltó el aire.

No quiero dejar de ser yo, pensé.

Pasaron los meses.

Seguía yendo a buscar al viejo.

Pero muchas tardes no me animaba a llegar.

Me quedaba en la esquina un rato.

Carlitos estaba ahí.

Sentado afuera del mundo.

Pitando un cigarro.

A veces me alcanzaba con verlo.

 

 

Escribo una o dos veces por mes.

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